Basta un poco de espíritu aventurero para estar siempre satisfechos, pues en esta vida, gracias a dios, nada sucede como deseábamos, como suponíamos, ni como teníamos previsto.
Noel Clarasó

jueves, 23 de agosto de 2007

Sin comentarios

Creo que, salvo muy honrosas y raras excepciones, los seres humanos sólo empezamos a valorar lo bueno que tenemos cuando de pronto, y como dice Serrat, "la vida nos gasta una broma, y nos despertamos sin saber qué pasa..." En ese momento, cualquiera sea el hecho que nos perturba, caemos en la cuenta de que pasamos gran parte de nuestra vida inmersos en nuestros mundos volubles y frívolos, preocupándonos y ocupándonos de lo urgente, dando por hecho que nosotros mismos y todo cuanto nos rodea permanecerá inmutable por todos los tiempos. Nos olvidamos de nuestra finitud, creemos que las cosas les pasan a "los otros", nos distraemos, nos dispersamos y muchas veces ponemos en segundo plano lo que debería estar en un lugar de privilegio. Me parece que el que no pasó por momentos difíciles conserva cierta ingenuidad que se pierde con el primer revés con el que uno se topa. Es como un antes y un después. No significa esto que uno no pueda seguir teniendo esperanzas, pero queda en el alma una pequeña cicatríz que nos recuerda que nada está garantizado y que la vida, así como puede regalarte las más dulces alegrías, también puede dar por tierra con todas tus ilusiones y fantasías. Tengo sentimientos encontrados respecto de los comentarios de algunas personas que conservan esta inocencia de la que hablo, no sé si comprenderlas porque la vida no les pegó y no se dan cuenta de que fueron bendecidos, o si mostrarles de una vez que la carroza se convierte en calabaza de un momento a otro.

Esta reflexión surgió luego de que oyera hoy en mi trabajo, a una futura madre de su segundo hijo, que estaba mal y deprimida porque le habían dicho que iba a ser varón (otro varón!) y no una nena. Sin comentarios...

miércoles, 8 de agosto de 2007

Minuto de reflexión...

"Gozamos poco por lo mucho que tenemos y sufrimos mucho por lo poco que nos falta"

jueves, 2 de agosto de 2007

Lo que no me mata me hace más fuerte

Sí, famosísima frase que hoy puedo aplicar a mi vida. Me acuerdo de que hasta pasados los 20 años me daba lipotimia cada vez que me sacaban sangre para hacerme un análisis. Con el tiempo, y ahora más que nunca, empecé a acostumbrarme a los pinchazos y siento que en un futuro cercano se estarán volviendo parte de mi rutina.

Cuando tenía veintitantos, pensaba en cuándo me tocaría pasar por una prueba difícil (porque cualquier ser humano sabe que tarde o temprano no zafa del cachetazo que la vida le tiene preparado) y era consciente de que hasta entonces la vida me había sonreído de sobra. Y curiosamente, ese sentimiento de no haber sufrido me inquietaba un poco y me hacía vulnerable e inexperta en un mundo en el que el diablo no deja de meter su cola por todos lados. Bueno, como era de prever la vida ya me dio una buena palmada, y si bien pueda resultar paradójico, siento el alivio de finalmente haberme encontrado con la piedra en el camino. ¡Claro que hubiera preferido no encontrarla!, pero todos nos toparemos con ella en algún tramo del viaje. La forma que adopte es lo de menos, lo que importa es que después de sortearla sigamos en la senda con paso más firme; cada vez más sabios, cada vez más fuertes.

viernes, 27 de julio de 2007

Una recomendación poco felíz

Muy a mi pesar, estoy volviéndome una experta en todo lo que atañe a la infertilidad - supongo que se debe a mi eterna necesidad de "conocer" para poder "comprender"- y a lo largo de este año y medio de incursiones en la red, he encontrado en innumerables artículos sobre infertilidad, una recomendación que no contempla que una persona es un ser integral, condicionado además por su tiempo y la sociedad en la que vive.

Esta recomendación dice algo así: "las mujeres deberían pensar en tener hijos más jóvenes"
Al respecto quisiera expresar lo siguiente:

1) "Las mujeres" NO tenemos hijos si no hay un hombre que haga su parte (pequeño detalle). Dicho sea de paso y teniéndo en cuenta que tanto se habla hoy de la participación activa del padre durante el embarazo, el parto y la posterior crianza del niño, resulta bastante contradictoria esta frase que excluye al hombre de la decisión de traer a un hijo al mundo.

2) Es cierto que hoy se habla más de "decisión", y esto gracias a todos los métodos de anticoncepción de los que no disponían nuestras abuelas. En otros tiempos, la decisión la tomaba la Divina Providencia, a menos que la mujer optara por mantener las piernas bien cruzadas.

De qué depende esta decisión?

a. De que tengas o no pareja estable, marido o concubino. Salvo muy pocos casos, las mujeres queremos un padre para nuestros hijos; alguien que los quiera y que NOS quiera, que trabaje, que se ocupe, que se comprometa. Hoy en día parece que todo eso es mucho pedir, por eso algunas mujeres pasamos muchos años intentando buscar el espécimen que cumpla con nuestras expectativas.

b. De que tengas cómo mantenerlo. Los bebés no son un gran gasto. Eso es lo que creen las pobres víctimas de esta sociedad de consumo que desde el momento que el evatest les da positivo, salen a ver cuánto catálogo encuentran a su paso para llenar la casa de miles de objetos costosos e innecesarios de los que el futuro niño jamás se percatará. Y no las culpo por creer que antes de llamar a la cigueña tengan que tener la plata para comprar todo esto que desean, porque vivimos en un mundo que ya no sabe como hacer para seguir alimentando en nosotros al monstruo del consumismo indiscriminado.

c. De que hayas hecho cosas que querías hacer antes de dedicarte a la tarea de ser madre. Ok, una nunca estará del todo realizada, siempre quedará algo en el tintero, pero por qué apurarse si todavía hay tiempo. Hoy en día, una mujer de veintitantos quiere salir con las amigas, divertirse, viajar, estudiar y está bien que así sea. En el mejor de los casos, vivirán hasta pasados los 70, por qué entonces obligarse a cambiar pañales cuando quieren sentirse totalmente libres?

d. De que el deseo se despierte. No quiero tener un hijo porque me lo manda algo o alguien. Muchas mujeres quedan embarazadas sin pensarlo, sin buscarlo o sin quererlo. Yo nunca creí que esa fuera la situación ideal. Nadie dice que quieras menos a tu hijo porque haya venido de prepo, pero no me gusta la idea de que la vida me arrastre, cuando está en mis manos evitar que así sea.


Por esto, no quiero leer en todos lados que no debería esperar hasta los treinta y tantos para tener un hijo. Porque el que no pueda tener hijos no tiene que ver con mi edad, tiene que ver con que hay algo que no funciona como debería. Y en todo caso, si hace 5 años me hubieran dicho que empezara a hacer lo deberes porque "en el futuro" podría tener problemas para embarazarme, hubiera hecho caso omiso a la recomendación. Simplemente, porque uno no anda por la vida haciendo todo por-si-acaso.

martes, 17 de julio de 2007

El famoso "factor psicológico"

Cuando la búsqueda del bebé empezó a tardar más de lo esperado, no faltó quien me recordara que "el factor psicológico influye", que "no tenía que pensar" y que " será cuando tenga que ser"
Desde ya, no estoy invalidando la buena intención de todos los que trataron de alentarme y de bajar mi nivel de ansiedad en esos primeros momentos, pero a decir verdad, nada es más frustrante que un interlocutor que minimiza un problema real y que reduce todo al factor psicológico. Y como si lo "psicológico" fuera tan fácil de arreglar!!!! muchas mujeres pueden pasar su vida entera inentando desenredar la maraña del subconsciente y, en caso de que lo logren, es muy probable que para ese entonces sus óvulos ya hayan cumplido su vida útil, y no haya más posibilidades de fecundación. Pareciera que lo que quiera que sea que está en la cabeza impidiendo que las gametas de los miembros de la pareja se unan, puede resolverse de la noche a la mañana con sólo quererlo.
Pedirle a una mujer que "no piense" y que "se despreocupe", cuando mes tras mes ve hacerse añicos toda su ilusión, no es propio de gente inteligente. Especialmente, cuando esa misma mujer ve que a su alrededor "todas" pueden quedar embarazadas sin ningún tipo de esfuerzo. Ahora entiendo que no importa cuánto uno lo intente, sólo la vivencia de la misma experiencia hace que uno pueda saber lo que siente quien está en la misma situación.

viernes, 13 de julio de 2007

Madre de nadie...

Mi hermana tiene una nena, va a cumplir dos años en noviembre, y desde el día en que nació no faltó la persona relacionada por una u otra circunstancia a la familia que preguntara: " y vos sos la mamá de la nena???"
Es increíble lo metiche y curiosa que puede ser la gente. Mi mamá dice que en su época había un personaje que se llamaba "Cholula, loca por los astros". Parece que no sólo los famosos son víctimas de este afán de conocer los pormenores de la vida privada de los demás, cualquiera que aparezca en escena, es para esta gente una nueva oportunidad de hurgar en terrenos que no les competen y, lo que es peor, no les aporta nada.
Yo sé que habrá quien diga: " que amarga, la pobre mujer te preguntó de onda, y vos la atacás de esa manera..." pero yo creo que la prudencia es una virtud, y considero que es mejor no hacer ciertas preguntas que pueden tener respuestas non-gratas.
Cuando alguien me pregunta si yo soy la mamá de.... mi respuesta es clara y sencilla: "No soy MADRE DE NADIE!!!!"